Por los aumentos, uno de cada cuatro departamentos debe expensas y se postergan los arreglos en los edificios

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Las expensas impagas batieron otra marca en la Ciudad: en promedio, uno de cada cuatro departamentos adeuda los gastos comunes. Y en algunos edificios ese porcentaje llega a uno de cada tres. Aumentos en los servicios, paritarias de encargados y subas en costos fijos y reparaciones las vuelven impagables para propietarios y, más aún, para inquilinos.

Los números son de la Asociación Civil de Administradores de Consorcios de Propiedad Horizontal (AIPH), donde advierten sobre un posible “envejecimiento edilicio importante en poco tiempo“, ya que “no se hacen arreglos ni adecuado mantenimiento” por este motivo.

En los consorcios coinciden. “Hay cosas imposibles de desatender en un edificio: calderas, ascensores, instalaciones de gas. Pero por esto se postergan o se hacen remiendos. No se puede vivir con esa inseguridad permanente”, explica Alicia Giménez, de la Unión de Consorcistas de la República Argentina (UCRA).

Es que, antes de la fecha de vencimiento, los administradores cobran apenas el 15% de lo liquidado, según detalla Daniel Tocco, presidente de la Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal (CAPHAI). “A partir de esa fecha, trabajamos mucho en contacto telefónico para que nos paguen”, reconoce. De acuerdo al dirigente, incluso aumentó el índice de casos en que se rematan departamentos para poder cobrar.

El Gobierno porteño lanzó un plan para eliminar algunos trámites y así bajar los gastos, pero por ahora el ahorro sigue siendo mínimo y las cifras oficiales lo demuestran: las expensas subieron un 13,28% entre enero y junio en un hogar promedio (de dos adultos y dos chicos), según la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad. El incremento interanual -junio de este año contra junio de 2017- fue de un 34,4%.

Esas cifras se traducen en historias, algunas insólitas. A Clara Maggi (27) que vive en un departamento en Caballito, le aumentaron a razón de $ 500 cada mes en el último tiempo. El monto está cerca de equiparar a lo que le cobran de alquiler. “Ahora me llegaron $ 8.100. En la liquidación explican que suben, y cito textual, ‘por la situación económica’. Y, si no pagás, exponen a cada deudor en un listado”, cuenta.

La eliminación de gastos burocráticos queda chica frente a otros componentes de las expensas, como la cada vez más pesada carga impositiva y de servicios, y también los aumentos a los encargados, que el gremio negocia sólo con el Ministerio de Trabajo, casi sin la participación que deberían tener los consorcios y las administraciones. Según las asociaciones de consorcistas, los salarios representan entre el 60% y el 80% del total de los gastos comunes. El acuerdo salarial se firma entre tres cámaras de administradores y el sindicato de los encargados de edificios, que dirige Víctor Santa María. Sólo una de las asociaciones de consorcistas se sumó a la mesa desde el año pasado.

Desde que se aplicó el último aumento a los encargados, Patricia Alba (72) desembolsa $ 13.000 mensuales de expensas por su departamento en Belgrano, aunque el edificio no tenga amenities. Y en julio, fueron $ 15.000, “porque el administrador decidió darle vacaciones al encargado y pagó por su suplente y el aguinaldo de ambos, todo junto”. Dice que, en 2005, los gastos comunes representaban el 10% de su sueldo. Hoy, en cambio, ese índice subió al 50%

El panorama es tan grave que incluso algunos propietarios deben poner su departamento en alquiler y mudarse a algo más chico, para poder pagar menos de expensas. Es lo que le pasa a Adriana Reinoso (59), a la que se le hace muy difícil reunir los $ 9.000 de gastos comunes del edificio donde vive, en Flores. “Tengo que irme de mi casa, que con tanto sacrificio compré. Y para colmo no encuentro inquilino justamente por lo caras que son las expensas”, cuenta. Y recuerda el caso de dos vecinos que, cuando se murió su madre, tuvieron que vender la propiedad porque tampoco podían afrontar ese monto.

En junio, vecinos porteños hicieron un ruidazo contra los aumentos de las expensas y para pedir mayor control de los administradores y poder participar en las paritarias de los encargados de edificios, entre otros puntos. La protesta fue convocada por las asociaciones de consorcistas, que en julio se reunieron nuevamente para reclamar que los servicios tengan tarifas especiales para los consorcios, uno de los requisitos necesarios para que los gastos comunes bajen.

Otro de los impulsores de esas medidas fue el legislador Sergio Abrevaya (GEN). “Pedimos una tarifa especial porque estamos en la puerta de evaluar un peor cuadro con las facturas de gas. Muchos vecinos nos contaron que anularon los servicios centrales que tenían, como losa radiante o calefacción central, porque no los pueden pagar”, ilustra el diputado. Otra estrategia que usan algunos consorcios es cortar el suministro de agua caliente en horarios en los que se usa menos, como de 13 a 16, por ejemplo.

Además de la morosidad medida por la AIPH, Abrevaya agrega otra: la intermensual. “Quien paga luego de la fecha de vencimiento no aparece como moroso, pero genera una deuda que los administradores no pueden financiar”. Es por eso que, en muchos casos, ese déficit termina siendo absorbido injustamente por los otros consorcistas, una decisión de emergencia que agrava el problema

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